Ah, que bonito era utilizar una buena Underwood, aquellas antiguas y elegantes máquinas de escribir que fortalecían los músculos de los dedos, dada la fuerza con que se tenía que presionar la tecla para clavar la letra en la hoja. Lo que no resultaba ya tan agradable era cuando te equivocabas de letra y tenías que corregirla con Tipp-Ex, ya fuera líquido o de lámina de papel. No digamos ya cuando el papel quedaba torcido en el rodillo y te dabas cuenta cuando lo sacabas, después del último renglón. Esos problemas han sido solucionados con la nueva máquina de escribir mecánica dotada de una pantalla con USB.

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